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El Museo Benahoarita incorpora restos arqueológicos procedentes de Tenagua

Se trata de 87 fragmentos de cerámica encontrados en una cueva natural de Puntallana que pudo estar habitada a lo largo de 1500 años

Los fondos del Museo Arqueológico Benahoarita se han incrementado con la entrega de una colección de 87 fragmentos de cerámica y otro pequeño objeto de difícil identificación, dada su forma y reducido tamaño, que fueron depositados en el Museo Insular de La Palma, ubicado en el ex convento de San Francisco, en Santa Cruz de La Palma, por una persona que no fue la autora del hallazgo.

La consejera de Patrimonio Histórico del Cabildo, Susa Armas, destaca la importancia de este tipo de gestos “que incrementan el Patrimonio Cultural Benahoarita y permiten que este tipo de bienes de interés público puedan ser conservados, restaurados, estudiados y, en su caso, expuestos para uso y disfrute de todos”.

“Animo a todas aquellas personas que guardan en sus casas restos arqueológicos, por pequeños y escasos que estos sean, a que los entreguen al Museo Arqueológico Benahoarita, puesto que se trata de un patrimonio que relata la historia de la isla, que nos pertenece a todas las palmeras y palmeros y que debemos proteger”, indica la consejera.

Los materiales fueron recogidos hace años durante las excursiones que realizó un profesor de Enseñanza Primaria acompañado por sus estudiantes, actividad que era habitual durante las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo XX.

Es interesante reseñar que los restos proceden, en su totalidad, de una cueva natural situada en la zona de Tenagua, en Puntallana. “La abundancia de fragmentos de cerámica y el hecho de que aparezcan representadas todas las fases cerámicas conocidas en la etapa prehispánica de Benahoare nos indican que puede tratarse de una cueva natural de habitación permanente de gran interés que sería ocupada a lo  largo de unos 1.500 años”, apunta Jorge Pais, arqueólogo y director del Museo.

“A pesar de los lógicos reparos de los autores del hallazgo, sería de gran ayuda la identificación del yacimiento concreto de donde proceden los materiales, puesto que da la impresión de ser de gran interés e, incluso, dependiendo de su estado de conservación, podría plantearse una excavación arqueológica”, añade Pais.

Inventario de los materiales donados

El inventario de los materiales, realizado por el arqueólogo Jorge Pais, arroja como resultado un total de 87 fragmentos de cerámica, de los cuales 8 carecen de decoración; 5 de la Fase I, entre ellos dos bordes; 3 de la Fase II; 5 de la Fase IIIa; 3 de la Fase IIIb, entre ellos un asa decorada; 4 de la Fase IIIC; 23 fragmentos de la Fase IIId, entre los que sobresalen 5 pedazos de bordes de vasija y una preciosa asa decorada por ambas caras; 24 de la Fase IVa, de los cuales 5 son bordes y 12 muestras de la Fase IVb, incluyendo tres bordes.

A pesar de tratarse de materiales totalmente descontextualizados nos encontramos con muestras de sumo interés entre los que destacan decoraciones únicas o muy poco representadas, hasta ahora. Estos datos nos indican, por sí mismos, que se tata de un yacimiento que aún conserva la mayor parte de su estratigrafía en su posición originaria.