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“Cine leve, cine comprometido”, por Juan Rebenaque

Cine leve, cine comprometido

El siempre difícil circuito del cortometraje canario se ha enriquecido esta última semana con el estreno de las dos nuevas obras dirigidas por Josep Vilageliu y Daniel León Lacave. Si en las próximas semanas Teatro de sombras y El zoo de papel llegan a su ciudad, merecería la pena que hiciera el pequeño esfuerzo de salir de casa e ir a verlas.

Estrenada hace unos días en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), Teatro de sombras es uno de los trabajos más redondos que le he visto a Josep Vilageliu, ese francotirador del cine canario que, desde la más absoluta independencia, lleva décadas agitando el sector audiovisual de las islas.

Con una preciosa y elegante fotografía en blanco y negro, este cortometraje seduce desde su hermoso y evocador inicio. Con él me vinieron rápidamente a la memoria imágenes de esos típicos paisajes urbanos de postes y cables eléctricos que tanto hemos visto en películas estadounidenses. David Lynch, pensé. Lo que no sabía entonces –y que fui descubriendo a medida que avanzaba la acción- es que las referencias (inconscientes, espontáneas y no programadas por Vilageliu) al creador de Twin Peaks y a su celebrada serie televisiva no se iban a quedar ahí.

Ya el título –no podía estar mejor elegido- da una pista de lo que nos vamos a encontrar. La vida es un teatro y sus personajes son sombras que vienen y van, que se mezclan o entrecruzan a pesar de que no siempre estén en el mismo plano.  Algunos participan en ella, otros son solo espectadores.

A un nivel más profundo, la trama de misterio -combinada con otras más cotidianas- de Teatro de sombras tiene algo de metalenguaje. Vilageliu parece reflexionar sobre la creación cinematográfica y la vida y cómo, en un momento dado, ambas pueden llegar a un nivel de mimetismo que nos impide diferenciar la ficción de la realidad.

Su final es el cierre perfecto para una de las obras más accesibles –aunque no, por ello, más superficial- de su creador y en el que todo encaja dando sentido a lo que hemos visto.

El día -15 de febrero- en el que se proyectó Teatro de sombras en el Aguere Espacio Cultural de La Laguna (Tenerife), el director grancanario Daniel León Lacave –integrante junto a Vilageliu de ese movimiento que ellos han llamado Cine leve- estrenó en esa misma sala su nuevo cortometraje. EL zoo de papel cuenta una historia ambientada en la dura posguerra española y en cómo la vileza de la dictadura destrozó la vida de muchas personas con cárcel, torturas y represión. Pero León Lacave ha preferido no regodearse en toda esa violencia para centrarse en los aspectos más emotivos y en esa resistencia silenciosa y digna de quienes perdieron la contienda.

Todo funciona en El zoo de papel. El ritmo narrativo, las acertadas interpretaciones, la fotografía y hasta la hermosa y sentimental banda sonora, que subraya la gran carga emocional de la película.

La sencillez con la que el director va contando la trama es uno de los grandes aciertos de esta película, que tiene un gran sentido didáctico y que, en estos duros tiempos de involución democrática, en la que se amenazan nuestros derechos y libertades y hay quienes quieren derogar la Ley de Memoria Histórica, se convierte en absolutamente necesaria. Daniel León Lacave tiene la intención de llevar El zoo de papel a todas las islas e, incluso, proyectarla en centros de enseñanza. Si con ello consigue que las nuevas generaciones se conciencien y se convenzan de que nunca deberíamos volver al pasado, tal vez no todo esté perdido.

 

Juan Rebenaque